Venta de una porción indivisa

Venta de una porción indivisa

La venta de una porción indivisa en un inmueble adjudicado al heredero vendedor da ocasión a la Sala Primera del Tribunal Supremo para traer a colación la doctrina jurisprudencial en relación con la interpretación y aplicación del artículo 399 del Código Civil, tras resolver sobre la validez de partición realizada.

Dicho artículo 399 afirma que «todo condueño tendrá la plena propiedad de su parte y la de los frutos y utilidades que le correspondan, pudiendo en su consecuencia enajenarla, cederla o hipotecarla…», pero «el efecto de la enajenación o de la hipoteca con relación a los condueños estará limitado a la porción que se le adjudique en la división al cesar la comunidad.»

En el fundamento de derecho segundo de su Sentencia de tres de Noviembre de 2015 confirma la validez de la venta de una porción indivisa en escritura, por la que se transmitió la mitad indivisa hecha entre los dos únicos comuneros porque el contrato de compraventa de una propiedad siempre tiene efectos obligacionales, al menos, entre las partes contratantes.

Y ratifica esta decisión sobre la base de la doctrina jurisprudencial referida en la Sentencia de 28 de Marzo de 2012 en la que se declara que la falta de consentimiento de uno de los comuneros solo dará lugar a la nulidad cuando el vendedor haga creer que tiene el consentimiento de todos los comuneros, pero no cuando el comprador conoce que solo se le trasmite la cuota que le correspondía al vendedor en el condominio. En consecuencia se afirma por el Tribunal el carácter puramente obligacional, consensual y generador de obligaciones entre comprador y vendedor.

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