El maltrato psicológico es causa de desheredación

El Supremo en una reciente Sentencia asimila el maltrato psicológico al maltrato de obra que establece el artículo 853,2 de nuestro Código Civil.

Al hacerlo desestima la demanda de nulidad de la clausula del testamento del padre. interpuesta por los dos hijos deseheredados.

Según hizo consta el padre en su testamento, desheredó expresamente a dos de sus hijos por las siguientes causas.

– A su hija…, por la causa la del artículo 853  del Código Civil, al haber negado injustificadamente al testador asistencia y cuidados y  además por la causa 2ª del citado artículo al haberle injuriado gravemente de palabra.
– Y a su hijo…, por la causa 2ª del mismo artículo antes citado, al haber injuriado gravemente de palabra al testador y además.

El Tribunal hace una interpretación flexible de la causa del artículo 853, llegando a la conclusión de que el maltrato psicológico, como acción que determina un menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima, debe considerarse comprendido en la expresión o dinamismo conceptual  que encierra el maltrato de obra, sin que sea un obstáculo para ello la alegación de la falta de jurisprudencia clara y precisa al respecto, caso de las Sentencias de esta Sala de 26 de junio de 1995y 28 de junio de 1993, esta última expresamente citada en el recurso por la parte recurrente. En efecto, en este sentido la inclusión del maltrato psicológico sienta su fundamento en nuestro propio sistema de valores referenciado, principalmente, en la dignidad de la persona como germen o núcleo fundamental de los derechos constitucionales (artículo 10 CE) y su proyección en el marco del Derecho de familia como cauce de reconocimiento de los derechos sucesorios, especialmente de los derechos hereditarios de los legitimarios del causante, así como en el propio reconocimiento de la figura en el campo de la legislación especial; caso, entre otros, de  la Ley Orgánica de protección integral de la violencia de género, 1/2004.

Además, termina puntualizando que, fuera de un pretendido «abandono emocional», como expresión de la libre ruptura de un vínculo afectivo o sentimental, los hijos, aquí recurrentes, incurrieron en un maltrato psíquico y reiterado contra su padre del todo incompatible con los deberes elementales de respeto y consideración que se derivan de  la relación jurídica de filiación, con una conducta de menosprecio y de abandono  familiar que quedó evidenciada en los últimos siete años de vida del causante en  donde, ya enfermo, quedó bajo el amparo de su hermana, sin que sus hijos se  interesaran por él o tuvieran contacto alguno; situación que cambió, tras su muerte, a los solos efectos de demandar sus derechos hereditarios.

Fuente: Web del Consejo General del Poder Judicial

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